Todo comenzó con un brindis entre amigos. Hace casi una década, cinco apasionados por el vino se reunían a compartir copas de Prosecco italiano y largas charlas sobre su sueño de crear algo propio. De esas conversaciones nació una idea: hacer un espumante argentino de calidad internacional, con el estilo del Prosecco, pero con esencia mendozina.


El nacimiento de Zaffiro


Durante cuatro años llevaron adelante estudios, microvinificaciones y pruebas hasta alcanzar el equilibrio perfecto entre frescura, aroma y elegancia. Así nació Zaffiro Extra Brut, el primer espumante de este grupo de amigos, elaborado con los más altos estándares de calidad. Inspirado en Italia, pero con carácter argentino, Zaffiro marcó un antes y un después en la historia de este proyecto.
Su éxito fue inmediato y se convirtió en el punto de partida para algo mayor: la creación de la Bodega Viña Olivia, un espacio donde ese espíritu de amistad, pasión y búsqueda de excelencia se transformó en una filosofía de trabajo.
De un espumante a una bodega con identidad propia
Tras el lanzamiento de Zaffiro, el proyecto creció. Con la misma dedicación y curiosidad, los fundadores decidieron expandir la propuesta y dar vida a una bodega que reuniera tres líneas con estilos y personalidades distintas, reflejando la diversidad del Valle de Uco.
Tres líneas, tres estilos
Zaffiro — El origen


Olivia — El espíritu joven


IAN — La expresión más sofisticada



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